Javier Milei se montó sobre la Causa Malvinas tras una declaraciones periodísticas de Donald Trump en la Casa Blanca, asegurando que Estados Unidos podría modificar su posición internacional respecto a las Islas del Atlántico Sur.
El presidente soslayó las relaciones históricas entre Estados Unidos y el Reino Unido, que fueron ratificadas cuando la dictadura militar recuperó Las Malvinas en 1982 y Ronald Reagan no dudó en apoyar a Margaret Thatcher.
Trump exige que Reino Unido incremente su presupuesto de defensa vinculado a la OTAN, y ciertas ventajas en inteligencia artificial y despliegue de tropas de Estados Unidos que deben llegar sin dilaciones a Medio Oriente.
El premier ministro británico Andy Burnham fue recibido por Trump al comienzo de la Asamblea General de la ONU, y alcanzó un acuerdo que satisface los intereses permanentes de Washington y Londres. Burnham aceptó la hoja de ruta de la Casa Blanca, y a cambio empezó a recibir apoyo geopolítico del presidente de Estados Unidos.
Como en el tablero internacional se aplica el concepto de suma cero, las ganancias del Reino Unido implicaron pérdidas para la Argentina: Trump ya no habla de mediación diplomática y se conoció su propuesta de eliminar al Comité Descolonización de la ONU, que todos los años aprueba una resolución multilateral instando a Londres para que se siente a negociar con Buenos Aires.
El gobierno de Milei se enteró por un comunicado formal de Naciones Unidas.

