Donald Trump lideró la primera sesión de la Junta de la Paz en Washington con el objetivo de iniciar la reconstrucción en Gaza. Se trata de un objetivo geopolítico de difícil resolución porque Hamas no se ha rendido, e Israel aguarda esa decisión de la organización terrorista para convalidar la hoja de ruta que presentó Estados Unidos.
Benjamín Netanyahu resiste la existencia de la Junta de la Paz -Trump incluyó a Qatar y Turquía, que son enemigos declarados de Israel-, y el premier conservador aceptó la participación por la presión política que ejerció la Casa Blanca.
En este contexto, es muy difícil que la Junta de la Paz logre su primer objetivo. Trump anunció que ya tiene fondos por 17.000 millones de dólares para la reconstrucción de la Franja, pero en esta coyuntura pesan más las armas y los terroristas que aún se esconden en los túneles de Gaza.
Trump todavía no fijó una nueva reunión de la Junta, que llevará su tiempo.
Antes es probable que haya una nueva guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que se niega en desmantelar su proyecto nuclear. Nada es sencillo en Medio Oriente.


