Donald Trump no controla el estrecho Ormuz y su imagen pública cae por la guerra que libra contra Irán. Estados Unidos ha fracaso en su enfrentamiento con el régimen chiíta, y ahora la administración republicana diseña ciertas alternativas para lograr una victoria que aparece muy lejana.
Irán asumió que Trump descarta la vía militar y está muy preocupado por la economía doméstica a pocos meses de las elecciones de medio término. Entonces, la Guardia Revolucionaria y Mojtaba Khamenei -líder religioso iraní- se dedican a fortalecer su control de Ormuz y exigen beneficios económicos y financieros que Washington no tiene intenciones de conceder.
Trump cayó en una trampa y aún no sabe cómo salir.
Mientras tanto, se acercan los comicios del 3 de noviembre, que pueden significar una estocada muy profunda al proyecto de poder que Trump pensaba consolidar más allá de su mandato presidencial.
Irán, China y Rusia ya sacan las cuentas. Y se relamen.


