Javier Milei embistió contra Lula da Silva para ratificar a la Casa Blanca que está alineado automáticamente. Donald Trump considera al presidente de Brasil un proxy regional de China, y mantiene con Lula una tensión geopolítica que se manifiesta en los constantes aumentos de aranceles que impone a las exportaciones brasileñas que llegan al mercado de los Estados Unidos.
Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, y un enfriamiento de la relación bilateral afecta el comercio bilateral. Milei tiene diferencias ideológicas con Lula, pero los intereses nacionales siempre se privilegian por encima de las perspectivas personales.
Donald Trump piensa distinto que Xi Jinping, y eso no implica que ponga la relación diplomática entre Estados Unidos y China al borde de la fractura expuesta. Es más: Trump recibirá a XI en la Casa Blanca después de la Asamblea General de la ONU.
Milei considera a las relaciones bilaterales como un acontecimiento binario. Y es muy probable que el presidente argentina escale su discurso contra Lula da Silva, que busca un nuevo mandato enfrentando a Flavio Bolsonaro, el candidato de la derecha brasileña que es apoyado por Trump.
En esta ecuación coyuntural, Milei hará lo imposible para erosionar a Lula, respaldar a Bolsonaro y ratificar a Trump que es su principal aliado en América Latina.

