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Batalla en el Senado

Batalla en el Senado

Notas

Las internas de poder en la bancada de senadores peronistas pueden complicar la aprobación de los pliegos de Horacio Rosatti y Carlos Rozenkrantz como miembros de la Corte Suprema, que funciona con un número mínimo para resolver los innumerables casos que se acumulan en el cuarto piso del Palacio de Tribunales. No es mala idea ampliar la cantidad de jueces del alto tribunal o buscar una mayor integración por género, pero los proyectos en este sentido esconden un móvil político que puede perjudicar a la Corte y su protagonismo en el sistema democrático. Ciertos senadores peronistas buscan un rédito plausible -una escuela en su barrio, un contrato para su puntero, un camino en su pueblo–, y otros, limar la conducción de Miguel Ángel Pichetto, un legislador inoxidable que ya sobrevivió a los gobiernos de Carlos Menen, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

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Cuando aún era senadora y la justicia no hurgaba en sus cuentas, Cristina planteó que la Corte debía tener cinco miembros. Ahora, que se refugia en Santa Cruz lejos del poder, ordenó que sus senadores presentaran una iniciativa elevando a 13 los integrantes del tribunal. Mauricio Macri no está de acuerdo, Ricardo Lorenzetti tampoco. Y Pichetto sabe que ese movimiento apunta a limar su poder como jefe de la bancada.

Entonces, el proyecto de los senadores K tiene un objetivo múltiple: Cristina regresa a la alta política, se enfría la relación entre Macri y Lorenzetti, Pichetto es relativizado por sus propios pares y los autores del proyecto saben que, al final del camino, alguna recompensa recibirán. No cash, como antes. Sí obras, o algún contrato en el Estado.

maloMientras tanto, el Poder Judicial se resiente con una Corte de tres integrantes. Es imposible resolver todos los temas sin la composición plena, y también es saludable atenuar la conocida influencia ejercida por Lorenzetti. El Presidente de la Corte impuso su personalidad y mirada política en los últimos años, y la designación de Rosatti y Rozenkrantz pueden añadir un debate ideológico y jurídico que hace mucho no existe en el cuarto piso de los tribunales.

Todo si los senadores K entienden que ya no están en el poder y que hay otra perspectiva acerca del funcionamiento institucional de los tres poderes.