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Otro ángulo

Otro ángulo

Notas

Las organizaciones guerrilleras atacaron al gobierno constitucional antes de la asunción de Juan Domingo Perón en 1973. Asesinaron a José Ignacio Rucci para marcar la cancha al General, que ya había autorizado la creación de la Triple A, una banda parapolicial que comandaba José López Rega.

El primero de mayo de 1974, Perón expulsó a Los Montoneros de la Plaza de Mayo y la crisis política ingresa en una nueva etapa. La calle y Balcarce 50 se convierten en un campo de batalla que ocupan los guerrilleros en la clandestinidad, los grupos de choque paraestatales, las Fuerzas Armadas y de Seguridad, un gobierno decadente acorralado por la situación económica, la muerte del General, el ascenso de López Rega y la mediocridad de Isabelita.

En este contexto, Jorge Rafael Videla derroca a la presidente y ocupa la Casa Rosada.

Desde ese momento, 24 de marzo de 1976, el terrorismo de Estado secuestra, roba, viola, tortura, mata y desaparece a sus víctimas. 30.000 fue un número para escenificar la tragedia. En medio de la nada, lejos de casa y perseguidos por los represores, era lo único que había para sobrevivir y denunciar en el exilio.

La posición del presidente Javier Milei aporta otro ángulo que el discurso de Néstor Kirchner-Cristina Kirchner ocultó con dolo político. Pero sería una error sostener que es la única mirada. Hubo actos terroristas ejecutados por la guerrilla y la dictadura también cometió crímenes de lesa humanidad.

No son hechos contrapuestos o antagónicos. Sucedieron en la misma época. Y son imposibles de olvidar.